Gracias a los productos no tradicionales
"La agroindustria muestra un gran dinamismo"
¿Qué es la agroindustria y cómo se está desarrollando este sector en el Perú?
La agroindustria es una actividad económica del sector productivo, orientada principalmente a la conservación y la transformación de los productos agrícolas. Estos productos, unos más que otros, son perecibles, y requieren de un tiempo para que lleguen al mercado y al consumidor. En ese tiempo están sujetos al deterioro, sobre todo por la acción del medio ambiente -microorganismos, insectos, la temperatura (que aumenta la fisiología), la actividad metabólica del producto, que empieza a transformarse-; para evitarlo, la fruta o producto deber ser conservado tal como está, lo que denominamos valor conservado del producto, que muchas veces alcanza un mayor índice que el valor agregado o la transformación. Por ejemplo, la naranja convertida en jugo de naranja es un producto transformado, pero si la naranja la vendo como fruta fresca en los mercados especiales, tiene mayor valor. Así, según sea el caso, la agroindustria conserva o transforma.
¿Y en el Perú como está desarrollándose este sector?
La agroindustria es el sector que ha mostrado el mayor dinamismo en los últimos años, después de la minería, en donde las inversiones han sido muy fuertes. La agroindustria se está desarrollando con productos no tradicionales, nuevos como la alcachofa, el espárrago, el pimiento; determinadas frutas como la palta o el mango están alcanzando un crecimiento realmente alentador, dada la biodiversidad que tiene el Perú, que le permite producir una gran oferta exportable durante los 12 meses del año, cosa que no sucede en las zonas templadas, en las que solamente se produce una sola vez al año. Este hecho aumenta nuestra ventaja competitiva como país.
Se habla de que hay dos mercados, uno local y otro de exportación. ¿Cómo ve la tendencia en ambos?
Efectivamente, por un lado tenemos al mercado nacional, con diferentes dimensiones; una de ellas corresponde al mercado local, propio de la provincia y el departamento, y la otra al gran mercado que es Lima, las ciudades, los centros urbanos, que son los mercados más importantes a nivel interno, y que muestran un crecimiento favorecidos por la explosión demográfica y por el aumento de la capacidad técnica adquisitiva de la población, además de que esta está aprendiendo a alimentarse mejor, motivada por toda la corriente que hay tanto en nuestro país como en el extranjero, respecto de la alimentación sana, con productos nutracéuticos, es decir, productos funcionales, que hacen bien al organismo.
Esta tendencia a la alimentación natural también genera una demanda muy fuerte de parte del mercado externo. Estos alimentos están relacionados especialmente a determinados contenidos que tienen enzimas, por ejemplo, brotes tiernos, como es el caso del espárrago o la alcachofa. Asimismo, existe una interesante demanda por alimentos que tienen colorantes, que son antioxidantes, como el piquillo, la palta; o que tienen vitaminas, como es el caso de todos los cítricos. A lo anterior, hay que sumarle los hábitos de consumo de cada uno de los mercados, como el mercado chino, que consume mucha uva -que ya se está exportando-, melones y sandías.
¿Qué opinión le merece el nivel de la agroindustria en nuestro país?
La agroindustria, en términos de comercialización, es una actividad que exige alta calidad, porque al manejar productos alimenticios debe contemplar normas internacionales para que estos productos no se conviertan, por un mal proceso, en un riesgo para la salud de la población. Estos parámetros de calidad están asociados a acuerdos internacionales de sanidad e higiene, que son trasladados a los países proveedores como el Perú, controlados y supervisados en nuestro caso por Digesa, que actúa como elemento fiscalizador a fin de que se exporten productos saludables y sin riesgo. Desde ese punto de vista, la agroindustria en el Perú es moderna y tiene que seguir modernizándose.
En esta dinámica es muy importante el desarrollo del agronegocio, esto es la capacidad de atender las necesidades del consumidor, poner en sus manos lo que el productor tiene. Atendiendo a ello, nuestra carrera en San Ignacio de Loyola se ha fusionado con estas dos actividades, por lo que nuestros egresados salen como ingenieros agroindustriales y de agronegocios.
En este contexto, ¿cómo está trabajando la universidad para responder a esta creciente demanda de profesionales?
Primeramente, nosotros contamos con un plan de estudios moderno, que forma profesionales con una visión mundial de la actividad; nuestros egresados -y no es un slogan- pueden trabajar en cualquier parte del mundo, como efectivamente está sucediendo. Por ello nuestro plan de estudios fusiona tanto la actividad agroindustrial cuanto la de agronegocios.
En segundo lugar, los estudios se imparten por competencias, nuestros estudiantes aprenden primero las bases teóricas, luego las científicas, mientras paralelamente van desarrollando sus propias habilidades aplicando la teoría en la práctica.
Por otra parte, desarrollamos en los alumnos un espíritu emprendedor, para que donde sea que se desempeñen siempre estén en capacidad de tomar iniciativa y mantenerse delante de las necesidades de su centro de trabajo o de su propia empresa.
¿La Universidad mantiene convenios con instituciones locales y extranjeras o con gremios y empresas vinculadas al sector?
La política de la Universidad es trabajar primero con empresas nacionales. En ese sentido, tenemos convenios con algunas de ellas que nos conducen a convenios laborales, de prácticas, de desarrollo profesional, prácticas preprofesionales. Hay una oficina especial encargada de esto, la cual trabaja todas las relaciones empresariales de la universidad, a fin de que sus alumnos practiquen y puedan ampliar sus capacidades.
Adicionalmente, nosotros tenemos una planta agroindustrial en Huachipa con una capacidad de producción aproximada de cuatro toneladas diarias en procesamiento de productos envasados, como son néctares, jaleas, espárragos, alcachofas. En esta planta nuestros alumnos pueden operar los equipos y así comparar la teoría con la práctica; además de que salen a trabajar en otras empresas. Nuestra institución tiene convenios con más de 54 universidades en el mundo. Por ejemplo, últimamente hemos firmado un convenio con la Universidad de West Virginia de los Estados Unidos -cuya actividad central es la parte agrícola- para que nuestros estudiantes puedan realizar ahí "stage" o hacer estudios de posgrado en Agronegocios. Asimismo, tenemos un convenio con la Universidad de Texas, el cual se viene trabajando desde hace cinco años, sobre todo en lo referente a temas de desarrollo de investigación. Precisamente, acabamos de terminar una investigación en el aceite de Sachainchi, a través de un concurso que ganamos en Concytec, y los análisis los hemos hecho en la Universidad de Texas mediante las relaciones que tenemos con nuestra universidad.
En general, ¿cómo ve las posibilidades laborales de los egresados de las carreras de Agroindustria y Agronegocios?
Actualmente esta actividad se está expandiendo, lo cual genera una demanda de profesionales. No creo exagerar si le digo que más del 95% de nuestros estudiantes está ocupado, al punto que hay solicitudes de trabajo que ya no podemos atender; algunos incluso comienzan a trabajar ni bien terminan su tesis.
Esta carrera conjuga un conjunto de disciplinas, como las ciencias biológicas, la ingeniería y los negocios, lo cual le brinda muchos campos de acción. Por ejemplo, tenemos egresados que trabajan en el sistema bancario o financiero, porque los negocios a nivel mundial se hacen a través de los bancos, y los bancos necesitan especialistas en agronegocios. También tenemos ingenieros que están desarrollando productos y llevándolos a ferias, otros están en Digesa, algunos han formado sus propias empresas, y todos crecen en la medida en que trabajan eficientemente y se ven favorecidos por la demanda.
Finalmente, ¿que recomendaría a los jóvenes que aún no han decidido qué estudiar?
Les diría que escoger una carrera es una decisión importante porque les va a marcar el curso de su vida, deben tener una idea bien clara del campo en el que quieren desarrollarse, ya sea en el de servicios, a través de los agronegocios; o en la producción, mediante la agroindustria.