Desde el prestigio de la universidad hasta las expectativas laborales

Las maestrías y sus modalidades








Como se sabe, los posgrados brindan una gran seguridad a la hora de enfrentar nuestra primera entrevista como egresados de un programa. Los profesionales se encuentran en el segundo perfil de alumnos que cursan una maestría. Muchas escuelas de negocios tienen entre sus participantes a trabajadores con más de tres años de experiencia laboral y que conocen el funcionamiento de las empresas, los cuales advirtieron en su momento la necesidad de ampliar su formación para progresar profesionalmente, además de comprobar que los estudios de pregrado ya no bastaban ante los nuevos retos que debían enfrentar.
       
Estos empleados ven su futuro laboral con optimismo y no dudan en buscar la especialización que les permita asumir de la mejor manera los cambios que se avecinan. Asimismo está el directivo que cree necesario renovar y ampliar su formación para desarrollar su función. Para ellos también se ha desarrollado una oferta de estudios entre los centros de formación empresarial.

Mirando el bosque o apreciando el fruto

Es posible establecer una clara diferencia entre dos tipos de maestrías. Un primer grupo está constituido por maestrías generalistas, representado conspicuamente por el Máster en Dirección y Administración de Empresas (MBA); y otro segundo grupo serían las maestrías especializadas en disciplinas específicas, como derecho, calidad ambiental, etc. Actualmente se observa un perfil cada vez más heterogéneo en los demandantes de posgrado porque el mercado laboral obliga a una mayor especialización.
       
Los que optan por un programa generalista, principalmente el MBA, buscan una visión completa de la empresa y abarcan todos los ámbitos que existen en la misma, como podría ser el caso, por ejemplo, de un joven que decide estudiar un MBA para poner en marcha, luego, su propia empresa textil. Este tipo de formación permite tener una idea cercana y global de los problemas a los que se puede enfrentar uno más tarde.
       
En el caso de los que optan por una maestría especializada, lo que buscan es profundizar en un área concreta o complementar sus estudios técnicos con un posgrado que combine lo técnico y lo empresarial. En este tipo de formación no se trata solo de estudiar sobre normas y leyes, sino de saber resolver entre las mejores opciones para la empresa, con lo cual se gana un plus de seguridad. Sería el caso, por ejemplo, del que decide seguir una maestría en seguridad ambiental o en tecnología de forestación.

Presencial y 'online'

El desarrollo de las nuevas tecnologías ha favorecido la aparición de estudios 'online', que compiten ahora en el mercado con los presenciales. Muchos profesores abogan a favor de los primeros en que en el aula se canaliza el enriquecimiento de los alumnos por intermedio de la experiencia y la aportación de los compañeros. En cambio la modalidad 'online' se ofrece, en muchos casos, como un sistema que ayuda a organizar mejor el tiempo, algo muy conveniente en el caso de profesionales y directivos que se ven obligados a alternar sus estudios con el trabajo. También está una modalidad mixta: semipresencial, que combina ambas opciones.

Reconocimiento de la entidad educativa

Aunque parezca obvio, es importante insistir en el prestigio de la escuela o universidad a la hora de matricularse en una maestría, pues nos asegura de que nuestro dinero está siendo invertido en una formación de calidad.
       
Podemos sondear este factor analizando cómo se realiza el proceso de admisión y qué tan eficaz es su sistema de bolsas de trabajo. En muchas ocasiones los alumnos consiguen una oferta laboral a partir de los contactos de la escuela o de las empresas donde realizan las prácticas. Muchos egresados continúan trabajando, luego de obtener el grado respectivo, en la misma empresa.
       
Por último, también hay que tener en cuenta la calidad de la enseñanza encarnada en los profesores. Es recomendable que las clases sean dictadas por profesionales de la materia, que permite a los alumnos obtener una visión práctica del módulo. Esta visión práctica es complementada con una metodología que ha demostrado su eficacia: el método del caso, mediante el cual se analiza la situación de una empresa en un momento concreto y se plantean una serie de decisiones. Este sistema permite que el alumno tome decisiones de forma continua.

Financiamiento

Un programa de posgrado implica una fuerte inversión, determinada por su duración y la modalidad elegida. Ante esto, casi todas las escuelas ofrecen financiamiento aplazado a sus alumnos. También es posible acudir a las entidades financieras, las que han diseñado productos financieros o créditos orientados a los estudiantes para que puedan enfrentar el costo de una maestría por varios años.


Fuente: Hoy.es


El abanico de oferta de posgrados es cada vez más amplio e interesa a más de uno, pues no solamente los recién egresados se deciden por seguir un programa. Es importante considerar el prestigio de la escuela, el tipo de maestría que conviene a nuestros intereses o las salidas laborales reales. Y si a lo anterior se agrega la gran inversión que requiere un estudio de este tipo, se impone más aún una decisión meditada.

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