Invirtiendo en un futuro optimista
Cómo financiar un postgrado
En otros países, como España por ejemplo, los hay desde aquellos que cuestan 2,000 euros -asequibles mediante la modalidad online- hasta programas superespecializados por la friolera de 60,000 euros. Los MBA Executive de las escuelas de mayor prestigio no bajan de los 20,000 euros. A lo anterior se le agregan otros gastos, que convierten a este tipo de formación en una experiencia solamente asequible a profesionales con una solvencia asegurada o que, al menos, estén dispuestos a asumir una deuda millonaria que sólo unos cuantiosos ingresos podrán aliviar en el futuro. Hay incluso los casos especiales, es decir, aquellos que se dedican a la maestría a tiempo completo, lo cual significa no percibir ningún ingreso en al menos un año.
Ante esta situación, matricularse en una maestría es un riesgo que se debe considerar con mucha cautela, y no solamente por lo económico. Se espera que el programa sirva para facilitarnos un siempre necesario impulso profesional, lo cual hará de nuestro dinero una inversión a todas luces ventajosa. Sin embargo, si el MBA no colma nuestras expectativas el desencanto será muy grande, no importa cuán barato nos haya salido. Llegados a este punto, el factor económico no sería acaso la variable más gravitante.
El financiamiento bancario
Por lo general, los estudiantes no se caracterizan precisamente por tener un alto poder adquisitivo, lo cual los hacía durante mucho tiempo clientes poco atractivos para cualquier entidad financiera. Si había algún tipo de colaboración de parte de los bancos hacia las universidades, no pasaba del cobro de pensiones o cuotas mensuales o, simplemente, de guardar el dinero de los estudiantes en cuentas corrientes. Acaso apoyaban uno que otro programa de becas, nada más.
Esta visión sobre el alumno de posgrado felizmente ha ido variando, pues los bancos consideran que quien emprende una experiencia de este tipo tiene razonables expectativas en cuanto a sus ingresos futuros. La idea es que es precisamente en la etapa de los estudios universitarios donde se puede captar a un fiel usuario, quien tal vez en un primer momento no tenga la solvencia deseable para enfrentar un préstamo a mediano plazo, pero que más adelante el mejoramiento de su calidad de vida lo llevará a realizar mayores inversiones (casa, carro, educación de los hijos, etc.) en aras de su bienestar personal y familiar, lo cual lo convierte en un cliente para toda la vida.
Este acercamiento por parte de los bancos hacia los estudiantes destina una gran parte de los préstamos a estudios de posgrado, sobre todo a los vinculados con el mundo de la empresa (MBA, Marketing, Dirección Financiera, etc.). Un préstamo para financiar estudios de posgrado es en realidad un préstamo personal con ligeras variantes para adaptarse a esta necesidad concreta de financiación. Si el estudiante no pudiera demostrar una fuente continua de ingresos, será necesario un aval respaldado por su familia o por personas cercanas dispuestas a ello.
Cabe recordar que la mayor parte de las escuelas de posgrado con solidez financiera permiten realizar el pago del derecho de enseñanza en varios plazos a lo largo del programa, lo cual es una interesante opción que se debe considerar para no tener que recurrir a una entidad financiera.
Es bueno aclarar de una vez la diferencia entre fraccionar el pago en mensualidades y el pago de cuotas derivadas de la obtención de un préstamo para financiar estudios de posgrado, aun así este préstamo haya sido gestionado por las propias escuelas. En el primer caso es la escuela la que asume el coste financiero, y en el segundo caso el alumno deberá pagar los respectivos intereses al banco.
Un estudiante de maestría suele recurrir a las entidades financieras cuando el pago fraccionado no es suficiente. En estos casos es bueno consultar en la escuela donde se cursa el programa por acuerdos suscritos con bancos para acceder a préstamos específicos orientados a financiar estudios de posgrado en muchas ocasiones en condiciones más ventajosas que las que podría encontrar en el mercado.
¿Cuál préstamo me conviene?
Como habíamos adelantado, una maestría a tiempo completo implica no recibir ningún sueldo durante al menos un año. Una vez reintegrado en el mercado laboral, se espera asimismo que el primer pago no sea muy elevado, aunque con la expectativa de que aumente considerablemente en corto tiempo, tal como corresponde a un profesional altamente calificado. Por tanto, si nos la hemos de ver con un préstamo que solventó nuestros estudios, lo que interesa en primer lugar es retrasar por un año o dos la devolución de ese compromiso, lo que en términos financieros se conoce como período de gracia.
Adicionalmente, el plazo de devolución debe ser lo suficientemente largo y pactado en bajas cuotas, para así poder enfrentar fielmente el préstamo hasta que hayamos encontrado un empleo aparente, que puede tardar unos tres años.
El plazo de devolución estimado para un préstamo de este tipo oscila entre cuatro y ocho años, un cálculo más bien conservador que puede variar dependiendo de la naturaleza de la maestría y de las necesidades del estudiante, pues no todos pueden acceder a cualquiera de los préstamos para estudios disponibles en el mercado. Dependerá en todo caso del perfil personal que defina la entidad para cada caso.
Fuente: mastermas.com